La historia de mi parto


Este post no tiene nada que ver con la costura pero me apetecía escribir la historia de mi parto, primero para recordarlo con detalles cuando la memoria borre recuerdos, y segundo por si sirve como experiencia a otras futuras mamis que me puedan leer.
Es un escrito largo, pero a quién le interese no le importará y se enganchará hasta el final. ¡Ahí va!

“Hoy hace casi dos semanas que nació mi niño y quiero dejar plasmado mi relato sobre el parto que viví. A medida que pasan los días voy recordando escenas, me encanta compartirlas con mi pareja y escuchar su versión, me interesa mucho saber cómo lo vivió él también.

Puedo deciros que me estuve preparando muchísimo para afrontar mi parto. No porque le tuviese miedo (nunca me puse nerviosa al pensar en el), sino porque quería hacerlo según mis ideales.

Soy una persona que me gusta saber, conocer y aprender (¡de ahí quizás mi vocación de maestra!). Estuve leyendo muchísimos relatos de parto por la web y diferentes libros, entre ellos uno de parto natural que me dio muchísima fuerza.
Otra de las maneras por las que me decanté para mi preparación fue la toma de homeopatía específica: un bote para borrar el cuello del útero fácilmente y otro para conseguir que las contracciones se regulasen desde un principio.

Y así organicé mis ideales y creía firmemente en ellos: ni hablar de un parto medicalizado e instrumentado como muchos hospitales hacen por rutina nada más ingresarte. No rasurado, no enema, no ruptura de la bolsa amniotica y por supuesto no oxitocina. Tampoco quería dilatar estirada y lo de ponerme la epidural lo decidiría en el momento ya que no sabía el tipo de dolor que sufriría. Aunque quería intentar aguantar hasta el final sin anestesia.

Teniendo esto en cuenta solo tenía pánico a una cosa: la inducción. En ese caso de poco servirían mis ideales. Este miedo también nacía ante la idea de usar oxitocina sintética, no quería ni oír hablar de ella…

Y así me planté con mi plan de parto en el Hospital Dexeus de Barcelona. Escéptica de que sirviese de algo, aunque después me demostraron en el momento que lo tenían muy en cuenta.

Pues todo comenzó un miércoles a las 5’09 de la mañana. Estaba de 40+5 semanas y los dias anteriores había intentado salir a caminar y subir alguna cuesta que otra, cagadita de miedo por sí llegaba a las dichosas 41+6 y la inducción. Sólo había tenido una visita de correas, y aunque tenía contracciones preparatorias, Luca no estaba encajado y llevaba dos semanas de 1cm y sin tapón mucoso.

Esa mañana me despertó un dolor de menstruación. Era indudable: subió y bajó. Dicen que sabes cuando estás de parto y vaya si lo sabes.
Más que dolores eran molestias, se aguantaban fácilmente y jugaba a repetirme por dentro “sube, sube, sube, sube… Baja, baja, baja, baja…” Así estuve en la cama mirando el reloj en cada contracción: tres en 20′, cinco en 15′, después algunas de 10′, otras de 8’… Hasta qué sonó la alarma de mi pareja a las 7h y le dije: “cariño, hoy no te vas a trabajar, conoceremos a Luca entre hoy o mañana”. ¡Os podéis imaginar su cara!

Ya me levanté, desayuné y estuvimos por casa hasta que me decidí a dejar todo listo. Acabé las maletas, me sentaba en la pelota, fregué platos, recogí la ropa tendida, cambiamos las fundas de la cama, me duché y depilé… Todo con la ayuda del inminente papi, siempre a mi lado. No quería estar sentada ni estirada, y cuando me venía una contracción paraba lo que hacía y respiraba. ¡¡Bendita respiración!!

La cosa iba rapidísimo, se me regularon cada 5′ y cuando llevaba una 1h y 40′ así de estable decidimos irnos. Teníamos que bajarle el perro a mi madre y el hospital lo teníamos a una media hora. Así qué llegué cuando llevaba 2h y 30′ con contracciones cada 5′ y algunas de 4′, 3’… Al llegar el dolor empezaba a aumentar bastante.

Me exploraron y me dijeron que me quedaba!: cuello del útero totalmente borrado y dilatada de 3cm. ¡Bendita homeopatía! No se sí mi cuerpo hubiese funcionado igual sin ella pero lo cierto es que tuve todo lo que las bolitas prometían…
Nos dirigimos a una habitación de dilatación y tuvieron que medio estirarme para evaluar las contracciones y registrar el latido cardíaco del niño.
El peque me jugó una mala pasada porque se movía muchísimo y no podían registrar bien su corazón, así que tuve que estar todo el tiempo enganchada a las malditas correas… Sin poder ponerme de pie. Sólo un ratito pude sentarme en la pelota que me proporcionaron, aunque si os digo la verdad de poco me ayudaba.
Me iba colocando todo el rato sentada en la camilla como un indio, así sobrellevaba las contracciones que ya eran bastante dolorosas y conseguía un poco de “verticalidad” para que la gravedad hiciera efecto. Mi pareja fue de gran ayuda, cuando me venía una me abrazaba porque necesitaba contención corporal, me recostaba en él y le apretaba el brazo… Allí estuvo dándome lo que necesitaba, mimos, palabras de ánimo, sujeción… Nos entendíamos perfectamente. Y así y sin olvidarme nunca de respirar, que es una de las claves, aguanté hasta un punto.

La comadrona era un encanto, sabían que quería un parto lo más natural posible (ahí me di cuenta de que sí que se miraron mi plan de parto) y nunca me achucharon para ponerme epidural. Tampoco me hicieron tactos porque me dijeron que adelantaban el proceso, pero yo les pedí que me hicieran uno para saber de cuanto estaba y debatirme entre la epidural ya o más tarde (ya tenía claro que aquello era difícil de soportar…) Me lo hicieron y estaba de 6cm, casi 7. ¡En dos horas había dilatado 3cm! Estaba súper contenta, y decidí ponérmela. Mi idea principal era no ponérmela estando de pocos centímetros para no acumular tanta anestesia en el cuerpo. La comadrona me dio más tiempo para pensármelo, en media hora volvería pero lo tenía claro. Y mi pareja ya me estaba viendo que sufría mucho en cada contracción. Así qué entró la anestesista, otro amor de chica, todas cariñosas y me explicaban todo lo que me hacían y lo que sentiría después.
En un cuarto de hora estaba plácida. Sólo habían utilizado media dosis de epidural y podía mover las piernas. No sentía dolor, pero la maquina registraba que mis contracciones habían disminuido, que tal y como me explicó la comadrona era lo más común con la epidural. Me mencionó la oxitocina. Le dije “no me hace gracia…” Y pude hablar con ella sobre mi pánico al dolor que causaba. Ella me daba la razón, pero me puntualizó que con la epidural no dolía nada y que ayudaría a que el parto no se estancara. Y ahí me vino el debate: oxitocina=posible dolor, parto estancado=cesárea. Y supongo que sabréis cual fue mi decisión. Gracias a la oxitocina, que yo decidí que me administraran, dilaté 3cm más, hasta los 9cm, en otras dos horas. ¡Una pasada! ¡Y sin dolor! Estaba contentísima pero cansada…

Todavía no había roto aguas y me comentaron que en cuanto se rompieran me pondría de 10cm y lista. Me dijeron que sí quería que me las rompieran artificialmente. Les dije si no podíamos esperar a que se rompiesen solas, y la comadrona me comentó que por supuesto, que en cada contracción se tensaban mucho y que al final se romperían. Y así pasé 1h y pico esperando. Fue lo peor. Se me despertó un costado y el otro no, y las contracciones las sentía solo en la parte derecha. Pedí otra dosis de epi y no me hizo efecto. Rompí la bolsa y el peque se encajó en el momento en mi pelvis.

Con la comadrona probamos de hacer algunos pujos, me recordaron como debía de pujar: llenar todos los pulmones de aire y aguantarlo como una apnea, apretar como sí se hiciese de vientre pero localizando el apretón en la parte de la vagina. El papi pudo verle la cabeza pero aún no había bajado lo suficiente, y me comentaron que ahora debíamos dejarle bajar mediante las contracciones, en un máximo de 3h, y sino me ayudarían.

No se cuanto tiempo pasó, quizás fuera una hora y media, pero en este poco rato fue cuando peor lo pasé… Muy, muy dolorida, con una pierna muertísima y otra donde notaba todo, mareada, el dolor de las contracciones lo sentía en las costillas y en la espalda superior… Fatal, fatal. Me tuvieron que administrar otro chute. Y se dio lugar otra de mis obsesiones: el no sentir las ganas de pujar. No sentía nada de nada y me preocupaba por no poder ayudar a sacar a mi hijo al mundo…

Mi pareja me vio muy mal y pidió a la comadrona de intentar pujar de nuevo y así lo hicimos. Hice un pujo y le volvieron a enseñar la cabeza. ¡¡Esta vez estaba listo para nacer!! Empezaron a entrar un montón de gente en la sala, sabía quienes eran todas, tres ginecólogas, mi comadrona y dos enfermeras. Estaba muy tranquila. Le dieron el traje al papi y me colocaron en el potro, después de intentar colocarme los pies en unas plataformas de empuje y desistir porque mis piernas eran inexistentes. Se esfumó mi idea de parir sentada, pero lo iba a dar todo por ayudarlo…

Ahora era mi momento. Concentración. No sentía los pujos pero si la contracción y las ginecólogas me indicaban cuando pujar. Me concentré en la respiración de nuevo, en juntar mi barbilla al pecho y en agarrarme a los mangos de la camilla para incorporar mi tronco (ni hablar de pujar estirada en la medida que yo pudiese). Quería ayudarlo, y puse toda mi energía para que no tuviesen que usar fórceps como en muchos partos en los que no se sienten las ganas de pujar. ¡¡Y resultó que mis pujos eran muy efectivos!!

Las personas que me atendían se deshacían en ánimos hacia mi “Vamos Débora! Más fuerte! Aguanta! Lo haces muy bien!!” Y mi pareja me daba besos en la frente y me animaba también, era al que más escuchaba.

Una de las ginecólogas se equivocó conmigo. Me hizo una maniobra de Kristeller que no me hizo, hablando en plata, puta gracia. Me retorcí de dolor y la comadrona le indicó que me dolían mucho las costillas y le dije “no! Me duele!”. Y gracias a dios lo siguiente que hizo fue solo empujar en la zona de mi abdomen, donde el niño me empujaba con los pies por dentro y con eso me aliviaba bastante, la verdad. No hubiese permitido más maniobras chungas como la anterior… De echo, no debería haber permitido ni una siquiera, pero estaba tan aturdida… Fueron unos 5 o 6 pujos, no lo recuerdo bien, cuando el papa empezó a llorar y a decir “lo veo, lo veo, ya está aquí!!” Y muchos ánimos de la gente, y mucho apretar yo y de repente me dijeron que alargara los brazos, y lo pude coger. Esa sensación no se me olvidará en mi vida. Nuestro primer contacto, estaba caliente, resbaladizo y blandito… Me lo pusieron para hacer piel con piel, y estuvimos los tres más de tres cuartos de hora llorando sin parar. Y es cierto que en ese memento se para tu mundo, y sabes que tu hijo es tuyo para siempre… Mientras me cosían tres puntitos de episiotomia por tener el perinee corto (algo ayudaron los masajes perineales pero no sabía que lo tenía corto igualmente…) y alumbraba la placenta. Habíamos pedido hacer pinzamiento del cordón tardío, otra de mis normas, y lo respetaron pudiendo el papi cortarlo el mismo… “Es como cortar un macarrón al dente”, siempre comenta!

Y aquí finaliza mi historia, tras 14h de trabajo de parto. Pero tal y como acaba esta historia a la vez empieza una nueva… Mi historia de una familia a tres. Y no puedo ser más feliz”

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(Nota: La normativa de la Dexeus es hacer piel con piel mínimo 2h, más tarde cuando ya estás en la habitacion se lo llevan un momento para pesarlo y vestirlo. Estaba contenta porque defienden mucho la lactancia materna y durante los dos días y medio que estuvimos ingresados las puericultoras se iban pasando para ver como daba el pecho y enseñarme. Aprendimos muy rápido y Luca ha recuperado y ha superado en una semana el peso de su nacimiento, es un tragón!! Una de las ginecólogas de guardia que me atendió en el parto se pasó a verme al día siguiente y la ginecóloga que me ha llevado durante estos 9 meses también lo hizo al día siguiente.
Si tuviera que dar una nota a la Dexeus, un 10. Volveré seguro)

¡Espero que os haya gustado! Yo sigo disfrutando de mi papel de mami que es lo mejor que me ha podido pasar en la vida…

Dar gracias a mis padres y suegros, en especial a mi madre, por respetar mi decisión de que no estuvieran en la sala de espera mientras dilataba. Era un aspecto que me causaba presión y nerviosismo y gracias a su respeto contribuyeron a mi bienestar y a poder decir que yo SI disfruté de mi parto.

Muchos besitos!! Podéis compartir vuestras historias en los comentarios, me encantaría saber vuestras experiencias!

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26 pensamientos en “La historia de mi parto

  1. Me ha encantado tu historia!! Yo tuve un parto parecido….13 horas desde que las contracciones eran cada 5′ y, aunque sin ser tan naturista en el aspecto médico del parto, aguanté hasta que estuve de 7 cm, claro que con oxitocina desde los 4cm (muy dolorosa sin epidural, por cierto, y con contracciones lumbares, que son de lo peor). Me rompieron la bolsa y después en 2 horas nació Emma. Cuando me pusieron epidural se me hizo un parche (dicen que no llega toda la epidural por todos los conductos y llega donde quiere y cuando quiere), así que noté TODO vaya!! Después del parto y de haberme cosido 3 puntitos tb como tu, mis piernas se durmieron….Pero la verdad, que creo que todas las mujeres tienen, es que cuando coges a tu bebé por primera vez, con esa piel medio lila, medio blanca con restos de sangre….mirándote, se para el mundo, el tiempo y sólo puedes pensar y sentir que ese ser, tu HIJO/A, es tuyo y parte de tu ser y lo amas con todo tu corazón. Un besazo Débora, gracias x compartir tu relato. Me ha encantado volver a recordar el mio.

    • Muchas gracias Silvia por compartir tu historia. Fuiste una campeona por aguantar la maldita oxitocina, ojalá que en el siguiente (porque no me creo que te quedes solo con Emma!!) no te la tengan que poner… Tienes una niña preciosa y se ha hecho súper grande! Muchos besitos preciosa!

      • Mil gracias preciosa! Ojalá te ayude en tu momento y a tu amiga también. Aunque siempre hay que pensar que cada cuerpo es un mundo, nunca va mal partir de unos ideales. Besitos!!

  2. Qué bonito guapísima, me he emocionado!
    Le he pasado a mi amiga tu enlace ya que ella quiere tener a su bebé por parto natural también y seguro le ayuda tu historia.
    Me parece precioso, y aunque aún no tenemos pensamiento, lo que cuentas va a ayudarme seguro 😉
    Un besazo muy grande para los 3, sobretodo a tí por lo valiente que fuiste 😊

  3. No he podido evitar leer tu vivencia y hab sido los 5m mejores del día! Rompí a llorar con tanto amor de tu pareja y tanta complicidad, saber que él está ahí ayudandote y apoyandote, dandote lo que necesitas a cada momento, calmandote… Y el momento en el que nace tu hijo, los dos llorando, emocionados, mirandole la cara de tu bebé… Lo más grande. Espero con muchísimas ganas e ilusión que llegue ese día (a pesar de los dolores…). Gracias por comportartir algo tan especial e intimo. Las futuras mamás como yo te lo agradecen 😉

    • En unos meses lo podrás vivir guapísima, seguro que Alex te dará todo lo que necesites, de eso se trata el amor. Y más quieren ayudar cuando les estas trayendo a la vida a su hijo, como una campeona! Cuando llegue el día no tengas miedo. Muchos besitos!!

  4. Aunque viví la historia de bastante cerca y ya me emocioné en su momento, lo he vuelto a hacer he vuelto a llorar recordando las noticias que nos iban llegando y también al pensar en que dentro de unas 8 semanas David y yo pasaremos por una situación muy similar y espero hacerlo igual de bien que tu! Eres una gran mami y Luca es precioso! Os quiero a los tres!

  5. ¡Felicidades por vuestra paternidad y por conseguir aproximarse tanto a tus deseos en cuanto al parto! Por cuestiones médicas no siempre es posible y al final lo que queda es una espinita clavada para siempre. Vosotros en cambio guardareis un precioso recuerdo del que os teneis que sentir muy afortunados.
    Disfrutad un montón estos primeros momentos tan únicos y especiales con Luca.

  6. Al leer cómo fue todo he vuelto a vivir los nervios y la.emoción que pasé ese día! Estoy tan feliz de veros a los tres que no sabria ni como expresarlo! Y Luca es un gordi preciosisimo! En un futuro estaré superorgullosa de que puedas aconsejarme con tu experiencia! Os quiero mucho a los tres!

  7. Me ha encantado tu historia, me emocionado y llorando a medica que iba leyendo. Me alegro que todo haya salido cm esperabas. Disfrutar mucho que es lo mejor que se puede tener. Felicidades wapos!! Besitos!

  8. Felicidades,,y que todo vaya muy bien me encanto tu historia da mucha fuerza y animos,a mi me quedan 8 semanas y aveces tengo mucho miedo pero lellendo tu historia da muchas ganas que llegue ese momento,disfruta mucho de tu hijo y gracias por compartir estos momentos,,, muchos bessos Cristina

  9. Precioso tu relato! yo también parí en la Dexeus y tengo un recuerdo maravilloso de mi parto, fue relativamente fácil y rápido. Solo tengo una queja, y es que el día y el momento del día que nació mi hijo había overbooking… eramos muchas de parto y para acelerar el proceso me pusieron la oxitocina sintética enseguida y un poco obligada (la alternativa que me dieron era subirme a una habitación a dilatar perdiendo el paritorio y la posibilidad de administrarme la epidural llegado el caso). Como yo también quise estar al máximo sin epidural sí sentí el dolor de la oxitocina y te puedo asegurar que es inaguantable… pude aguantar una media hora hasta que dilaté a 6-7cm y ahí ya me la pusieron. Lo bueno es que yo sí sentí los pujos, la epi para mi fue una maravilla, tan solo eliminaba el dolor de las contracciones pero no las ganas de empujar. En fin, en resumen… una gran experiencia!

    • Uf que mal lo de la oxitocina por oberbooking… Fuiste una campeona por aguantar tanto, madre mía. Que suerte tuviste lo de sentir los pujos, para mi próximo parto será mi asignatura pendiente! Besos guapa!

  10. He llegado por casualidad a tu blog, qué bonito lo tienes todo! y ya me he enganchado con esta entrada. 🙂
    Yo estoy de casi 35 semanas y con un poco de miedo, la verdad. No conocía que hubiera métodos homeopáticos para ayudar a la hora del parto, voy a investigar! 🙂

    • No tengas miedo guapi, cuanto más tensa y con miedo estés dicen que la dilatación no progresa… Piénsalo como el día más especial de tu vida! Yo compré la homeopatía en la farmacia. Besitos y mucha suerte!!

  11. Ay, he llorado como una tonta leyendo este post. Mientras leía los primeros párrafos pensaba “Buf, yo hijos naturales no, yo adoptados…”, pero según he ido acercándome al final me ha parecido que dar a luz debe de ser algo precioso. Te sigo en Instagram y el niño está para comérselo ^_^

  12. Que bonita y emotiva historia, leyéndola, he revivido también mi parto, y es algo que no se olvida en la vida, y si, es cierto; se te para el mundo, y sabes que tu hijo es para siempre.

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